Ante el deterioro del escenario económico ligado a la mala gestión de las cuentas públicas y a la crisis política que se ha instalado, la previsión es que la economía brasileña llegue al final de 2015 con una contracción superior al 3%.
Como no hay señales de estabilización, la expectativa es que en 2016 se mantenga la tendencia a la baja, contrayéndose el país esta vez alrededor de 2% en relación al ejercicio que ahora termina.
Con un PIB negativo, una inflación elevada y un dólar sobrevaluado frente al real, las perspectivas para 2016 son, como mínimo, sombrías. Los economistas prevén que la inflación oficial alcance el 6,64 % y que el PIB caiga un 2,04 %. El Índice de Precios al Consumidor Amplio (IPCA) cerrará 2015 en el 10,38 % y el Producto Interno Bruto (PIB) caerá un 3,19 %. De confirmarse, será el peor resultado en 25 años, es decir, desde 1990, cuando se registró una caída del 4,35 %.
Como si no fuera suficiente, todavía existe la posibilidad de que otras agencias de clasificación de riesgo sigan el mismo camino de Standard & Poor's, que recientemente retiró el grado de inversión a Brasil.
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