La transformación digital, de la que tanto se habla en otros sectores de la economía, también ha llegado a la cadena de suministro, junto con la inteligencia artificial y la cadena de bloques. Sin embargo, es importante tener en cuenta que se requiere cautela y un análisis exhaustivo antes de conectar con el mundo y compartir datos empresariales.
A pesar de los esfuerzos de las empresas por mejorar su rendimiento, pocas han invertido realmente en transformación digital. Según McKinsey, solo el 2% de los ejecutivos entrevistados por la consultora afirmó que la cadena de suministro es el foco de sus estrategias digitales. La propia McKinsey afirma que las empresas que invierten en digitalización pueden esperar, en promedio, un aumento de ingresos de alrededor del 3,2% anual.
El mejor enfoque es invertir simultáneamente en nuevas tecnologías y modificar los procesos que se verán afectados por la implementación de estas soluciones. Es necesario integrar tecnologías de vanguardia en las operaciones y procesos renovados. Sin esto, los resultados no alcanzarán las expectativas.
Con la Transformación Digital, el enfoque también es diferente, con nuevos recursos, y es necesario evaluar si esa integración –entre tecnología y operación– es funcional y si la empresa tiene una estructura organizacional que acepte la innovación y los cambios que esta puede provocar.
Tecnología en acción
Si la cadena de suministro fue una de las primeras en actualizarse tecnológicamente, con aplicaciones diseñadas para aprovechar los datos generados por los sistemas ERP, estas herramientas no ofrecían recursos para gestionar los procesos involucrados, de forma que la planificación pudiera ser más precisa y se pudieran anticipar y evitar los problemas.
Hoy en día, existe una gran variedad de nuevas tecnologías y proveedores que ofrecen soluciones que satisfacen precisamente estas necesidades. Herramientas analíticas y aplicaciones de inteligencia artificial que recopilan grandes conjuntos de datos y extraen información útil para el negocio.
Estas tecnologías permiten a las empresas transformar el funcionamiento de sus cadenas de suministro. La transformación digital en el sector ayuda a crear una visión de cómo la digitalización puede mejorar los niveles de servicio, los costes, la productividad y la gestión de inventarios, así como a implementar cambios organizativos y de procesos.
Pero mejorar el rendimiento de la cadena de suministro no se trata solo de comprar o instalar nueva tecnología. Requiere un esfuerzo colaborativo que implica cambiar la forma en que los equipos comparten información y toman decisiones.
Una Transformación Digital efectiva
La transformación depende de las perspectivas de la empresa y las expectativas de los clientes. Si bien la cadena de suministro está alineada con los objetivos de la empresa, estos ahora responden a las presiones y oportunidades que ofrece la economía digitalizada.
Cuando una empresa considera su cadena de suministro como algo estratégico, necesita tener en cuenta los siguientes factores:
– Las máquinas pueden ofrecer recomendaciones sobre cómo afrontar nuevas situaciones, como cambiar la planificación según las nuevas solicitudes de los clientes.
– Al automatizar una operación, es posible agilizar el trabajo de los profesionales involucrados en los procesos para que puedan dedicarse a actividades más productivas y valiosas para la empresa.
La tecnología nos permite mejorar la relación con el cliente y su experiencia, ofreciéndole mayor transparencia y personalización.
– Se pueden crear o fortalecer nuevos modelos de negocio con una cadena de suministro digital
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