El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sorprendió al mundo a principios de marzo al anunciar nuevos aranceles a las importaciones de acero y aluminio.
Incluso con una fuerte presión de sus adversarios e incluso de sus aliados, Trump logró establecer un impuesto global a las importaciones del 25% para el acero y del 10% para el aluminio.
Esto se debió a la publicación de un informe del Departamento de Comercio de Estados Unidos, que concluyó que las industrias estadounidenses de acero y aluminio estaban en riesgo debido a las importaciones y que, en consecuencia, la seguridad nacional estaba amenazada.
Para los estadounidenses, el término seguridad nacional es más importante que cualquier otra cosa. Según la Sección 232 de la Ley de Comercio de 1962, no se requiere ninguna aprobación aparte de la presidencial cuando la medida se refiere a la defensa nacional.
Es importante destacar que, como este tipo de justificación rara vez se utiliza, la situación actual puede considerarse una primera prueba de su efectividad y de las posibles consecuencias para los EE.UU. en la escena internacional y en el seno de la OMC (Organización Mundial del Comercio).
Nuestros economistas elaboraron un análisis junto a analistas de Cadarn Consultoria sobre las consecuencias que traerán estas nuevas medidas proteccionistas tomadas por Trump para EEUU y Brasil, que puedes leer a continuación. haciendo clic aquí.