Cualquier cambio presenta nuevos desafíos, y la digitalización del área de compras no es la excepción. Se trata de desafíos internos y externos que pueden influir en la capacidad de alcanzar los objetivos del sector y la estrategia comercial de la empresa. La clave para superarlos reside en contar con las personas adecuadas en los puestos adecuados.
Para evitar problemas, las empresas primero deben comprender sus procesos y, de ser necesario, rediseñarlos para adaptarlos a la relación entre humanos y máquinas. Pero para ello, es necesario invertir en habilidades esenciales para que la tecnología funcione según lo previsto.
La mayoría de los gerentes de compras destacan la falta de talento como una barrera para la digitalización.
Habilidades especificas
Para que las nuevas tecnologías brinden los beneficios prometidos por los expertos, la empresa necesita invertir en personas con habilidades específicas, como científicos de datos, pero que tengan una mentalidad tecnológica para entender, por ejemplo, cómo se construyó la solución.
Un conocimiento básico de bases de datos también permite a estos empleados aprender a gestionar mejor los datos. Asimismo, con la automatización, las personas tendrán más tiempo para dedicarse a asuntos más estratégicos y empresariales, lo que también requiere habilidades que los empleados podrían necesitar desarrollar.
Tecnología y talento deben ir de la mano y son cruciales para la transformación digital en el área de compras para lograr el máximo rendimiento.
Miedo a perderse (FOMO)
Con demasiada frecuencia, el miedo a quedarse atrás tecnológicamente (FOMO), en lugar de una necesidad clara, lleva a las empresas a tomar malas decisiones de compra de tecnología. Este enfoque les impide aprovechar al máximo la transformación y sus beneficios.
Las empresas pueden incluso reconocer los desafíos que deben superarse, pero en lugar de resolverlos (como los problemas de integración de datos) optan por un enfoque más simple, creyendo que esto es suficiente para resolverlos.
Y los proveedores de tecnología tienen su parte de culpa, ya que la mayoría se centran básicamente en vender productos, sin preocuparse por los resultados. Este modelo termina dejando a los clientes cada vez más frustrados y con la sensación de que los beneficios de la transformación digital son difíciles de alcanzar para el departamento de compras.
Las personas desean simplificar al máximo la interacción con las compras, sobre todo porque así es como interactúan con la tecnología en su vida diaria. Existen herramientas innovadoras para comprar, pero no parecen ofrecer la experiencia que los usuarios desean.
Al analizar la estrategia de transformación, es necesario considerar la garantía de que, independientemente de la solución elegida, será posible conectarla a los sistemas que ya utiliza la empresa y cómo optimizar los datos recopilados. Es un error pensar que la tecnología por sí sola resolverá todos los problemas del área de compras.
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